Crema Catalana, dulce tradición

Crema Catalana, dulce tradición

Acabas de cenar, el camarero se acerca a la mesa, empieza a dictar los postres, y ahí está, sobreviviendo a todo tipo de modas, el postre por excelencia de nuestra cocina: la crema catalana.

Ha compartido protagonismo en innumerables cartas, con alguno de los hits ochenteros como el limón helado o las trufas de chocolate, y como los buenos famosos tiene su propia línea de sabores, encontrándolo en forma de helado, turrón y hasta de licor.

Pero como pasa con tantas cosas, el progreso y la falta de tiempo no han acabado de hacerle bien, sustituyendo en ocasiones los ingredientes tradicionales por polvos instantáneos, lo que lo ha relegado muchas veces a postre de menú de medio día, cuando hace años la crema catalana era un postre reservado para domingos y festivos, y era tradicional comerlo el día del padre, llamándose también crema de Sant Josep.

Está documentado como uno de los postres más antiguos de Europa y si ahora nos lo comemos solo, antes servía como acompañamiento de cocas.

Un postre clásico compuesto por, yema de huevo, azúcar, harina de trigo y leche aromatizada con canela y piel de limón, que hace casi imposible no morir de placer, cuando cogemos la cuchara y rompemos esa fina capa de azúcar quemado.

Así que ya sabes, si te apetece comer una buena crema catalana, el día del padre o cualquier día de la semana, nosotros la preparamos con cariño, con los ingredientes clásicos para que la disfrutes como se merece.